HOLA, ¿CÓMO ESTÁIS?
Bienvenid@s a mi blog, hoy os vengo a hablar del video en la enseñanza. ¿Os interesa?
¡Seguid leyendo!
El vídeo es un recurso que todo el mundo conocemos, y más en los tiempos que corren, ya que le estamos sacando el máximo partido gracias a eso que conocemos como "Videollamadas"; además de las famosas clases online.
Pero, ¿cómo repercute el vídeo en la enseñanza?
En el ámbito educativo, la utilización del vídeo, fomenta el uso activo y participativo del alumnado, además, la contextualización de los contenidos que se ofrecen es mayor, y se adapta a todos los niveles educativos.
Por otro lado, disponer de ello, supone una mayor inversión, y se debe tener un mínimo de técnica para utilizarlo. Además, si la propuesta educativa que lanzan los docentes no es adecuada, provoca una pasividad por parte de su alumnado.
Sin embargo, el vídeo tiene algunas funciones muy interesantes y positivas, como son:
- Es transmisor de información,
- Es un instrumento que motiva, además de otorgar conocimientos ya que favorece a que el alumnado tenga un papel activo al favorecer el trabajo cooperativo. Este último aspecto va ligado a que es una herramienta motivadora.
- También sirve como instrumento de evaluación, ya que se puede transformar en actividades para realizar, las cuales trabajan múltiples aspectos relacionados con la comunicación y la expresión oral.
Pero claro, para la integración didáctica del video en los procesos de E-A, debemos tener en cuenta algunos factores como: las características de los receptores, los objetivos que busquemos, en que momento de la formación nos encontramos, la función del vídeo, el contexto en que nos encontremos, etc.
Por otro lado, el vídeo tendrá una funcionalidad didáctica u otra en función de la estrategia metodológica que apliquemos, ya que por sí mismo no genera un aprendizaje; por lo que, el profesor se convierte en un elemento muy importante para ello y por ese motivo debe saber utilizarlo adecuadamente.
Antes de la aplicación del vídeo en el aula, el profesor deberá planificar las actividades de extensión que los alumnos realizarán después del vídeo. Cuando presentemos el vídeo, se explicará a los alumnos los motivos por los que se observa, los objetivos. Tampoco debemos olvidar que nuestro comportamiento
durante la emisión del vídeo condicionará la actitud e implicación de los alumnos.
En resumidas cuentas, y para que quede un poco más claro, cabe destacar que el vídeo es una herramienta didáctica más que podemos aplicar al aula, pero debemos saber que no es tan sencillo como parece, si no que debemos tener en cuenta diferentes aspectos para que el vídeo en sí pueda generar conocimientos.
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